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Cuando no entiendas tus pruebas:
Llama a Romanos 8, 28-30
“Por lo demás, sabemos que en todas las cosas interviene Dios para bien de los que le aman; de aquellos que han sido llamados según su designio. Pues a los que de antemano conoció, también los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que fuera él el primogénito entre muchos hermanos; y a los que predestinó, a ésos también los justificó; a los que justificó, a ésos también los glorificó”.
Si tú amas a Dios y lo sigues, así sea de una manera imperfecta, porque todos somos imperfectos, y lo amas con todo tu corazón y estás tratando de hacer las cosas que sean de su agrado, estás tratando de cumplir su Santa y Divina Voluntad, nada de lo que te está ocurriendo es coincidencia o es producto del azar.
La enfermedad tuya o de tus seres queridos, la difícil situación económica, el estado de quiebra, la ruina, el fracaso, el accidente, los problemas afectivos, emocionales, lo que te este ocurriendo que sea motivo de tribulación, no es para preguntarle a Dios ¿Por qué?, sino para preguntarle en fe y con gran confianza y seguridad, ¿para qué estás permitiendo Señor esta situación?, y siempre encontrarás en su infinita y excelsa sabiduría la respuesta: “TODO SE DA PARA EL BIEN DE LOS QUE AMAMOS A DIOS”.
Cuando te sientas desmayar:
Llama a Romanos 8, 31-37
“Ante esto ¿qué diremos? Si Dios está por nosotros ¿quién contra
nosotros? El que no perdonó ni a su propio Hijo, antes bien le entregó
por todos nosotros, ¿cómo no nos dará con él graciosamente todas las
cosas? ¿Quién acusará a los elegidos de Dios? Dios es quien justifica.
¿Quién condenará? ¿Acaso Cristo Jesús, el que murió; más aún el que
resucitó, el que está a la diestra de Dios, y que intercede por
nosotros? ¿Quién nos separará del amor de Cristo? ¿La tribulación?, ¿la
angustia?, ¿la persecución?, ¿el hambre?, ¿la desnudez?, ¿los
peligros?, ¿la espada?, como dice la Escritura: Por tu causa somos
muertos todo el día; tratados como ovejas destinadas al matadero. Pero
en todo esto salimos vencedores gracias a aquel que nos amó”.
Son muchos los momentos de nuestra vida en que nos sentimos desmayar,
en que las fuerzas nos faltan, en que creemos que no hay ninguna
solución posible a la problemática, esclavitud, situación o enfermedad
que estamos padeciendo o que padecen nuestros seres queridos o
allegados mas cercanos, pero habrá algo que te pueda separar del amor
de Dios representado en Cristo Jesús, habrá algo que pueda obstaculizar
su fuerza y su poder, habrá algo imposible para Él. Nada es imposible
para Dios y todo es posible para el que cree en Él.
Cuando quieras descansar:
Llama a Mateo 11, 25-30
“En aquel tiempo, tomando Jesús la palabra, dijo: «Yo te bendigo,
Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas
a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pequeños. Sí, Padre,
pues tal ha sido tu beneplácito. Todo me ha sido entregado por mi
Padre, y nadie conoce bien al Hijo sino el Padre, ni al Padre le conoce
bien nadie sino el Hijo, y aquel a quien el Hijo se lo quiera revelar.
«Venid a mí todos los que estáis fatigados y sobrecargados, y yo os
daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy
manso y humilde de corazón; hallaréis descanso para vuestras almas.
Porque mi yugo es suave y mi carga ligera.»
Que maravillosa verdad encontramos en esta espectacular Palabra de Dios.
Vengan a Mí (Jesús),
todos ( no hay acepción de personas, caben los justos y los pecadores,
los sanos y los enfermos, los ricos y los pobres, los católicos y los
cristianos, los creyentes y los no creyentes, los practicantes y los no
practicantes)
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