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¿Cómo pedir efectivamente?
¿Será que la relación que yo tenga con el prójimo tiene que ver con
recibir? Dios responderá a nuestras peticiones de acuerdo a nuestro
fruto.
Las relaciones tienen que ver con algo que Dios quiere darnos. A los
hijos les dice que si honran a sus padres, él los bendecirá. A los
esposos les dice, que si el hombre trata mal a su mujer, sus oraciones
tendrán estorbo.
Mateo 7, 7-8
Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.
Porque todo el que pide recibe; el que busca, halla; y al que llama, se
le abrirá.
Son tres cosas importantes: pidan, busquen y llamen.
Versículos 9-11
¿O hay acaso alguno entre vosotros que al hijo que le pide pan le dé
una piedra; o si le pide un pez, le dé una culebra? Si, pues, vosotros,
siendo malos, sabéis dar cosas buenas a vuestros hijos, ¡cuánto más
vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que se las
pidan!
Dentro de nosotros hay un sentimiento muy fuerte. Cuando identificamos
una necesidad en nuestros hijos, no les damos algo malo, porque ese
sentimiento interno que tenemos es el mismo que Dios tiene por
nosotros. Por eso, a nosotros no nos hará falta nada, porque así como
nosotros como padres hacemos lo posible por suplir las necesidades de
nuestros hijos, así es Dios y aún mejor. Algunos dejamos de comprarnos
algo para nosotros mismos, con tal de ver a nuestros hijos con algo que
necesitan. Preferimos darles a ellos.
Los padres son buenos con nosotros. Tienen ese sentimiento de darle a
uno lo mejor. Tú tienes un papá que siempre está buscando lo mejor para
ti.
12 «Por tanto, todo cuanto queráis que os hagan los hombres, hacédselo
también vosotros a ellos; porque ésta es la Ley y los Profetas.
Lo que tú quieres que hagan contigo, hazlo tú con los demás. Aquí Jesús
de repente, empieza a hablar de cómo debemos ser con el prójimo. ¿Será
que la relación que yo tenga con el prójimo tiene que ver con recibir?
Dios responderá a nuestras peticiones de acuerdo a nuestro fruto, y
éste depende de nuestro corazón. Tienes que asegurarte que lo que le
haces a tu prójimo eso es lo que quieres recibir. Dependiendo de la
relación tuya con el prójimo, así será la efectividad de respuesta que
recibas del cielo.
Versículos 13-23
Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso
el camino que lleva la perdición, y muchos son los que entran por ella;
porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida,
y pocos son los que la hallan. Guardaos de los falsos profetas, que
vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos
rapaces. Por sus frutos los conoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los
espinos, o higos de los abrojos? Así, todo buen árbol da buenos frutos,
pero el árbol malo da frutos malos. No puede el buen árbol dar malos
frutos, ni el árbol malo dar frutos buenos. Todo árbol que no da buen
fruto, es cortado y echado en el fuego. Así que, por sus frutos los
conoceréis. No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino
de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los
cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en
tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre
hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí;
apartaos de mí hacedores de maldad.
El árbol se conoce por su fruto. El árbol bueno da buenos frutos y el malo, da frutos malos.
Para Dios es muy importante el fruto que estamos dando. Estas personas
eran personas que hacían milagros, echaban fuera demonios, pero El les
dice: “Apartaos de mí hacedores de maldad”. Ellos creían que contaban
con el respaldo de Dios, porque El los usaba, pero en su corazón había
maldad. Su fruto era el que Dios aborrecía. Puedo pensar que Dios está
conmigo porque me utiliza, si mi vida dice lo contrario; mis frutos
están podridos.
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