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Cuando necesites victoria, aliento y gozo PDF Imprimir E-Mail
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jueves, 06 de diciembre de 2007
Cuando necesites victoria, aliento y gozo
Cuando necesites VICTORIA:
Llama a 1 Juan 5, 1-6

“Todo el que cree que Jesús es el Cristo ha nacido de Dios; y todo el que ama a aquel que da el ser ama también al que ha nacido de él. En esto conocemos que amamos a los hijos de Dios: si amamos a Dios y cumplimos sus mandamientos. Pues en esto consiste el amor a Dios: en que guardemos sus mandamientos. Y sus mandamientos no son pesados, pues todo lo que ha nacido de Dios vence al mundo. Y lo que ha conseguido la victoria sobre el mundo es nuestra fe. Pues, ¿quien es el que vence al mundo sino el que cree que Jesús es el Hijo de Dios? Este es el que vino por el agua y por la sangre: Jesucristo; no solamente en el agua, sino en el agua y en la sangre. Y el Espíritu es el que da testimonio, porque el Espíritu es la Verdad”.
Son muchas las derrotas que tenemos en nuestro diario vivir, porque el mal y su nefasta influencia siempre nos acecha, pero si creemos en el Hijo de Dios, en nuestro amado Señor Jesucristo, siempre tendremos la victoria, porque Él es nuestra victoria, porque más poderoso es Él que vive en nosotros, que el que está en el mundo (el mal en todas sus manifestaciones).


Cuando necesites ALIENTO:
Llama al Salmo 23
“Yahveh es mi pastor, nada me falta. Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia las aguas de reposo me conduce, y conforta mi alma; me guía por senderos de justicia, en gracia de su nombre. Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan. Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios; unges con óleo mi cabeza, rebosante está mi copa. Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa de Yahveh a lo largo de los días”.
David muestra la confianza plena y certera en Dios. Donde no depende del mundo difícil que lo rodea y está seguro que Dios siempre le va a sustentar sin falta alguna.
Dios se presenta como el Pastor que promete cuidar tu vida y velar para que no te falte nada y siempre puedas estar bien. Para ello, lo primero que te promete es hacerte descansar; es lo primero porque Él ve que hay cansancio, cargas, pero cuando lo buscas a Él y presentas esto en oración, Él te dice: “Yo me encargo, tú, descansa”. Él promete pastorearte, es decir, cuidar de ti, dándote el sustento que necesitas para cada día. Promete confortar tu alma, darte nuevas fuerzas. El Señor promete guiarte en todo, es decir, darte la sabiduría para que tomes las decisiones acertadas conforme con su voluntad. Incluso promete estar contigo en aquellas situaciones donde el panorama es oscuro, sombrío, incierto; aun así Él promete que puedes estar seguro de que todo va a salir bien, pues eres una ovejita que depende de su Pastor, quien la está guiando y protegiendo. En caso de peligro ese Pastor perfecto usa su vara de poder para ahuyentar a sus enemigos, pero también usa su cayado de misericordia en caso de alguna caída para rescatarte del peligro.
Por eso es necesario que te pongas en paz con Dios, que restaures tu comunión con Él. El Todopoderoso te invita a estar a su mesa, a ser tu amigo y allí decirte: Estoy contigo y te ayudaré a vencer a tus enemigos que quieren angustiarte, tales como la ruina, la división familiar, los vicios destructivos como el alcohol, las drogas, la promiscuidad sexual, los juegos de azar, la enfermedad, la soledad, la depresión…. Tu copa estará rebosante cuando vivas en comunión con Él.

Cuando necesites gozo:
Llama al salmo 16
“Guárdame, oh Dios, en ti está mi refugio. Yo digo a Yahveh: «Tú eres mi Señor. mi bien, nada hay fuera de ti»; ellos, en cambio, a los santos que hay en la tierra: «¡Magníficos, todo mi gozo en ellos!». Sus ídolos abundan, tras ellos van corriendo. Mas yo jamás derramaré sus libámenes de sangre, jamás tomaré sus nombres en mis labios. Yahveh, la parte de mi herencia y de mi copa, tú mi suerte aseguras; la cuerda me asigna un recinto de delicias, mi heredad es preciosa para mí. Bendigo a Yahveh que me aconseja; aun de noche mi conciencia me instruye; pongo a Yahveh ante mí sin cesar; porque él está a mi diestra, no vacilo. Por eso se me alegra el corazón, mis entrañas retozan, y hasta mi carne en seguro descansa; pues no has de abandonar mi alma al seol, ni dejarás a tu amigo ver la fosa. Me enseñarás el caminó de la vida, hartura de goces, delante de tu rostro, a tu derecha, delicias para siempre».

Dios es real y sobrenatural, es decir, Él nos ayuda y protege continuamente con su poder ilimitado. David tenía la convicción que Dios lo guardaba, no se trataba solo de una mentalidad positiva, no se trataba de una terapia psicológica; para David era una protección real frente a sus enemigos, confiaba plenamente que en las manos de Dios siempre estaría seguro. David no dependió de ninguna alianza humana, dependió totalmente de Dios, y el Señor lo respaldó, lo prosperó, lo hizo crecer.
El Todopoderoso bendijo a David por su integridad. Dios bendice a los íntegros, es decir, a aquellos que antes de actuar, pensar, sentir o hablar, buscan agradar a Dios. Más para aquellos que no viven en integridad los dolores se les multiplicarán, es decir, en lugar de ver soluciones, las cosas empeorarán.
David se cuidó de esto y tenía algo claro: “Dios lo es todo para mí”; él no dependía de lo material sino de Dios, si tenía al Señor en su vida lo tenía todo, por eso, Dios sustentó a David durante todos los día de su vida y lo quiere hacer contigo también. Tu futuro y destino están en las manos de Dios en la medida que renuncies a gobernar y a controlar tu propia vida y permitas que sea el Señor quien te sustente como a Él bien le parezca.
El Señor quiere guiarte de manera segura, no incierta. Él es el amigo que te dice lo que debes hacer y cómo lo debes hacer, sus consejos son precisos, claros y contundentes, y es necesario obedecerlos.
Dios debe estar delante de ti, no persiguiéndote a ti, es decir, debes ir tras Él.
Deja que Él te indique el camino, apóyate en Él y así nada va a derribarte aunque vengan dificultades, porque Él te está guiando. Siguiéndolo a Él encuentras prosperidad, restauración, provisión y crecimiento.


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