
Entonces él, defendiendo su apostolado menciona primeramente la
paciencia, que es un rasgo de carácter, antes que las señales,
maravillas y prodigios, con esto quiero decir que hay personas que el
Señor las usa en gran manera con talentos, maravillas y prodigios, pero
no tienen carácter y en la primera prueba se echan atrás.
Por eso es que vemos personas que han sido muy usados por Dios y caen en pecado porque no han tenido carácter.
Para ser soñadores, más que dones, talentos, señales, maravillas y prodigios, necesitamos carácter, porque solo un hombre y una mujer de carácter se van a mantener firmes en las buenas y en las malas, por eso el salmista dice: “Bendeciré a Yahveh en todo tiempo” para hacer eso, se necesita carácter.
He conocido gente ungida que está en la cárcel por robos, abusos, entre otras cosas y hablaban en lenguas, echaban fuera demonios, sanaban enfermos, por eso no busquemos tanto los dones, las maravillas, los prodigios y la unción, busquemos carácter para enfrentar la reacción, porque puedes tener unción, pero si no tienes carácter, estás a un peligro latente de cometer barbaridades.
Hay gente que abusa de la unción, porque no tienen carácter, de todas formas la unción es para moldear el carácter.
Un soñador va a despertar reacción positiva y reacción negativa, va a ser una persona bendecida, de un momento a otro sus finanzas se levantan, comienzan a ser prosperados, por tanto van a despertar reacción, van a necesitar carácter para enfrentar la reacción, como en el caso de José, necesitó carácter para honrar a Dios.
Génesis 39:7 dice:
“Tiempo más tarde sucedió que la mujer de su señor se fijó en José y le dijo: «Acuéstate conmigo.»”
Cuando la gente te vea bendecido, prosperado, en un nivel superior de fe, vas a tener reacción, pero mantente firme, porque esa prosperidad no te la dio el mundo, por lo tanto, no se la debes al mundo, te la dio Dios, se agradecido con tu Dios.
El salmo 38:10 dice:
“Señor, todo mi anhelo ante tus ojos, mi gemido no se te oculta a ti”.
¡Aquí nos habla de la importancia de tener sueños, de tener anhelos!
¿Cuál es el sueño que te está sosteniendo en este momento?
¡Tú no puedes vivir de la circunstancia actual, porque nuestras condiciones son reales, pero no son las finales.
No puedes vivir en dependencia al problema que tienes hoy, en dependencia a tu circunstancia actual, de la escasez que tienes hoy o de la falta de trabajo que tienes, porque eso es temporal, necesitas un sueño para luchar por alcanzarlo, algo que te de ímpetu, un sueño que te marque el final.
Vas a tener pruebas, pero sabrás que ese no es tu final, porque los sueños de Dios se van a cumplir en ti, por eso necesitas primero tener ese sueño.
Génesis 39:2-3 dice:
“Yahveh asistió a José, que llegó a ser un hombre afortunado, mientras estaba en casa de su señor egipcio. Este echó de ver que Yahveh estaba con él y que Yahveh hacía prosperar todas sus empresas”.
No podemos desespiritualizar la prosperidad y la bendición, a veces creemos que hablar en lenguas, ver gente convirtiéndose al Señor, eso solamente es espiritual, pero que ver gente bendecida y prosperada no es espiritual.
Todo avivamiento y toda visitación del Espíritu Santo, trajo consigo salvación, sanidad, liberación y prosperidad.
Joel 2:16-21 dice:
“congregad al pueblo, convocad la asamblea, reunid a los ancianos, congregad a los pequeños y a los niños de pecho! Deje el recién casado su alcoba y la recién casada su tálamo. Entre el vestíbulo y el altar lloren los sacerdotes, ministros de Yahveh, y digan: «¡Perdona, Yahveh, a tu pueblo, y no entregues tu heredad al oprobio a la irrisión de las naciones! ¿Por qué se ha de decir entre los pueblos: ¿Dónde está su Dios?» Y Yahveh se llenó de celo por su tierra, y tuvo piedad de su pueblo. Respondió Yahveh y dijo a su pueblo: «He aquí que yo os envío grano, mosto y aceite virgen: os hartaréis de ello, y no os entregaré más al oprobio de las naciones. Al que viene del Norte le alejaré de vosotros, y le echaré hacia una tierra de aridez y desolación: su vanguardia hacia el mar oriental, hacia el mar occidental su retaguardia. Y subirá su hedor, y subirá su fetidez». (¡Porque él hace grandezas!) No temas, suelo, jubila y regocíjate, porque Yahveh hace grandezas”.
Nos habla que por motivo del derramamiento del Espíritu Santo, vendría prosperidad y abundancia.
Estamos en tiempos de avivamiento y visitación de Dios y toda visitación y avivamiento espiritual traen consigo abundancia y prosperidad, por tanto no podemos desespiritualizar la prosperidad.
Dios no va a prosperar a cualquiera, va a prosperar a aquel hombre o a aquella mujer en los que sabe que puede depositar finanzas, que sabe que tienen un corazón puro y santo.
Génesis 39:5 dice:
“Desde entonces le encargó de toda su casa y de todo lo que tenía, y Yahveh bendijo la casa del egipcio en atención a José, extendiéndose la bendición de Yahveh a todo cuanto tenía en casa y en el campo.”
Dice la Biblia que hay una causalidad, a causa tuya vendrá la bendición, todo lo que emprendas, será prosperado, lo que bendigas, será bendito, lo que tus manos tocaren, será bendecido.
Tú tienes que hacer algo, para que Dios lo pueda prosperar, no puedes pedirle a Dios que te prospere, si no arrancas con algo, comienza con ese sueño para que Dios tenga algo que prosperar.
Tú eres quien le provee la materia a Dios para que Él te pueda prosperar, si no comienzas nada, Él no tendrá nada que prosperar, tenemos que ser emprendedores.
Entonces, en primer lugar Dios está con nosotros, en segundo lugar la intención de Dios siempre es bendecirnos y en tercer lugar, el propósito de Dios siempre se cumplirá.
Génesis 39:4 dice:
“José ganó su favor y entró a su servicio, y su señor le puso al frente de su casa y todo cuanto tenía se lo confió.”
Para cumplir su propósito en nosotros, hará que se nos transfiera dominio, Dios va a transferir en ti, autoridad, dominio, poder y riquezas.
En algún momento tu túnica de colores pudo haber sido rota cuando caíste en la cisterna u otra circunstancia, pero la unción queda en ti, se ha quedado encarnada en ti.
Aunque te critiquen, aunque te ofendan, aunque murmuren de ti, la unción está sobre ti y nada, ni nadie va a evitar que la bendición de Dios venga sobre tu vida.
Génesis 39:22 dice:
“Y el jefe de la cárcel entregó en mano de José, el cuidado de todos los presos que habían en aquella prisión, todo lo que hacía allí, él lo hacía”
Génesis 41:42 dice:
“Entonces, Faraón quitó su anillo de su mano y lo puso en la mano de José y lo hizo vestir de ropas de lino finísimo y puso un collar de oro en su cuello”
Hay una unción de transferencia y parte de la distinción de vivir en un nivel superior de fe, es que el diablo, el mundo y lo que sea van a tener que verse obligados a transferirte a ti, a bendecirte a ti, así como Dios usó las riquezas de Egipto para enriquecer a Israel.
José, aun cuando estaba en casa de Potifar, aun cuando estaba en la cárcel, la unción estaba en él.
Puede ser que en este momento, tú no estés pasando el tiempo de abundancia y prosperidad, puede que estés pasando por el tiempo de cárcel, o por el tiempo de esclavitud, pero la unción está sobre ti latente y en cualquier momento, esa unción te va a poner en un lugar de privilegio.
De un momento a otro, esa unción va a comenzar a brotar, a fluir y vas a comenzar a ver los cielos abiertos y a caminar como un verdadero hijo del Rey de Reyes y Señor de Señores, como un sacerdote, como un rey, como una reina, bajo la unción de dignidad que Dios nos ha llamado a tener.
Toda la historia de José se circunscribe en esta verdad: Dios echando mano de los propósitos tergiversados de los hombres, para convertirlos en medios para efectuar sus planes, en otras palabras: “A los que aman a Dios, todas las cosas le ayudan a bien” (Rom. 8, 28).
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